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La Mugre se Adueña de la Costa de San Lorenzo cada fin de semana.

Botellas rotas, plásticos por doquier y restos de "previas" interminables transforman el paseo ribereño en un basural a cielo abierto. Sumando la desidia de los jóvenes, en el centro del debate.

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Lo que debería ser el orgullo de la ciudad, un espacio de esparcimiento frente al majestuoso Río Paraná, se ha convertido en el mudo testigo de una degradación social y ambiental que no parece tener freno. Un recorrido por la zona costanera de San Lorenzo revela una realidad alarmante: la mugre acumulada le gana terreno al césped, y el paisaje natural sucumbe ante los restos de una noche de excesos.

Un inventario del desprecio

Las imágenes son elocuentes y dolorosas. Al caminar por la costa, el pie no encuentra tierra firme, sino una alfombra de desperdicios. En cada rincón se multiplican:

Vidrio y Alcohol: Botellas de cerveza de todas las marcas, latas de bebidas energizantes y hasta envases de espumantes vacíos, señal de un consumo de alcohol desmedido que ya no conoce de horarios ni límites.
Plásticos de un solo uso: Cientos de botellas de gaseosas y vasos plásticos descartables que, con el viento, terminan inevitablemente contaminando las aguas del río.
Restos de "Juntadas": Bolsas de consorcio abiertas, envoltorios de snacks y hasta cajas de cartón desparramadas a metros de los bancos de cemento.
Incluso los troncos y barandas de madera, característicos del paseo, son utilizados como improvisadas estanterías para dejar vasos a medio terminar, demostrando una falta total de empatía por el espacio público.

La conciencia ausente

La problemática tiene dos aristas claras. Por un lado, los vecinos y visitantes denuncian una crónica falta de contenedores de basura y cestos de residuos suficientes para la demanda del lugar. Sin lugares adecuados donde depositar los desechos, el sistema colapsa rápidamente.

Sin embargo, la infraestructura no lo es todo. El video muestra cómo, incluso en zonas abiertas, la basura es arrojada al suelo por pura desidia. Existe una creciente preocupación por el comportamiento de los jóvenes que utilizan la costa como escenario de "previas" masivas, donde el consumo de alcohol parece ir de la mano con el desprecio por el entorno.

El estado actual de la costa de San Lorenzo no es solo un problema estético o de limpieza urbana; es una señal de alerta sobre la salud de nuestro tejido social y el futuro de nuestros espacios naturales. Si no se refuerzan los controles, se mejora la recolección y, sobre todo, se trabaja en una educación ambiental profunda, el río seguirá recibiendo lo peor de nosotros.

 

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