
Mariana Faraj: "Me siento una persona común que enfrenta la vida como venga"
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Por Charo Del Mar
Humorista, actriz, influencer y, sobre todo, una mujer que no le teme a nada. Mariana Faraj, oriunda de Unquillo, Córdoba, se ha convertido en un fenómeno de las audiencias digitales gracias a su histrionismo y felicidad contagiosa. Sin embargo, detrás de los videos de lipsync y las risas, se esconde una historia de resiliencia y autenticidad.
De las tijeras a los "likes"
La actuación no fue algo planeado para Mariana; nació con ella. Desde pequeña, en las fiestas familiares, era el "payasito" que bailaba los temas de Michael Jackson frente al espejo. Su llegada a las redes sociales tuvo un origen estratégico: cuando trabajaba como peluquera, comenzó a subir videos a Facebook para atraer clientela a su salón.
"Mi estrategia para que me conozcan en la peluquería fue esa... así es como pescaba clientela", confiesa Mariana. Lo que empezó como una herramienta de marketing, terminó revelando su verdadera vocación por el contenido random y el humor, logrando que hoy la gente la reconozca y la aprecie por su humildad.
Un refugio llamado Álex
Con una relación familiar compleja y distanciada —donde se define a sí misma como la "oveja negra" por su espíritu libre y rebelde—, Mariana encontró su verdadero hogar en su marido, Álex. Tras 14 años juntos, decidieron formalizar su unión en un casamiento que, aunque nació por una cuestión de "conveniencia" legal para protegerse mutuamente, terminó cargado de magia y emotividad.
La convivencia, según relata, funciona bajo el respeto y la libertad:
"Nos llevamos bien porque hacemos nuestra vida... cada uno respeta la libertad del otro, ese es el secreto".

Luces y sombras: El precio de la resiliencia
No todo ha sido risas en la vida de la artista. Durante la entrevista, Mariana reveló haber trabajado casi 20 años en la calle, una etapa marcada por experiencias sumamente crueles, incluyendo un episodio de abuso físico que aún hoy le deja secuelas psicológicas. "Me marcó mucho... me cuesta que me agarren fuerte porque me altero un poco", relata con valentía.
Además, abordó con honestidad sus arrepentimientos, como una relación pasada tóxica y discriminatoria, y los problemas de salud que enfrenta actualmente debido a la aplicación de silicona líquida en sus pechos, situación por la que ya inició estudios para someterse a una cirugía.
El presente: Sin soberbia ni miedos
A pesar de su masiva exposición, Mariana asegura no sentirse "Madonna". Se define como una persona común que agradece profundamente el cariño de la gente, deteniéndose siempre que alguien le pide una foto en la calle.
Para cerrar, al ser consultada sobre quién es realmente Mariana Faraj, su respuesta fue contundente: "Una loca que le encanta disfrutar la vida y reírse hasta de los momentos malos. Una que le pone huevos a todo y ya no le teme a nada"



