
Barrio Moreno: El drama de una familia que teme por el derrumbe de su hogar
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Las consecuencias de las persistentes precipitaciones en la región han comenzado a mostrar su cara más preocupante en San Lorenzo. En el Barrio Moreno, la saturación del suelo ha provocado un ascenso drástico de las napas, transformando sótanos en verdaderas piletas y generando un estado de alerta constante entre los vecinos por el peligro de socavamiento de los cimientos.
Eduardo Torres, vecino de la calle Chile al 1576, relató con angustia la situación que atraviesa desde el pasado sábado. Lo que comenzó como una filtración terminó en una inundación interna que parece no tener fin.
"El lunes sacamos una cisterna, había 60 centímetros de agua. Al otro día ya teníamos un metro veinte. El sótano tiene dos metros cuarenta de profundidad; imagínense la cantidad de agua que hay ahí adentro", explicó Eduardo.
Lo que más alarma a la familia —integrada por tres grupos familiares que comparten la misma propiedad— es el origen del agua. Según pudieron comprobar tras la visita de operarios de Aguas Santafesinas, no se trata de una rotura en la red de agua potable ni de cloacas. Son vertientes naturales de las napas que brotan con fuerza desde el suelo y ahora también desde las paredes.
El mayor temor de Eduardo es la estabilidad de la vivienda. Las paredes, algunas de 45 centímetros de espesor, están asentadas sobre barro, y la humedad constante amenaza con ceder la estructura. "El miedo de nosotros es que se socave todo y se venga abajo la casa. Está todo muy flojo", expresó el vecino.
A pesar de haber recibido asistencia de Acción Social y de cuadrillas municipales que colaboraron con el desagote, la solución definitiva no llega. El agua vuelve a subir apenas terminan de extraerla.
Torres señaló que la falta de limpieza en los desagües y zanjas de la zona impide que el agua de lluvia escurra correctamente, obligando al suelo a absorber todo el caudal, lo que acelera el ascenso de las napas.
El pedido urgente: Asistencia profesional
La familia Torres espera ahora que la Municipalidad envíe a un ingeniero o arquitecto para evaluar el riesgo real de la estructura y determinar si es viable anular el sótano (tapar la cavidad de 2.70 por 4.80 metros) para evitar una tragedia.
"Necesitamos que alguien que sepa nos diga qué riesgos corremos. Estamos viviendo sobre el agua y no sabemos en qué momento esto puede ceder", concluyó Eduardo, reflejando una preocupación que ya se extiende a otros habitantes de la zona que empiezan a reportar situaciones similares en sus propiedades.



