
De ACA y Vicentin a Albardón Bio: el doloroso historial de los accidentes laborales en la región
Día 0
En una zona caracterizada por el despliegue agroexportador y la generación de riquezas multimillonarias, la seguridad de quienes ponen el cuerpo en la línea de producción vuelve a quedar bajo la lupa. La historia del complejo industrial de San Lorenzo y sus alrededores está marcada por antecedentes que aún duelen en la memoria colectiva. Imposible no recordar la devastadora explosión en el silo de la cooperativa ACA en San Lorenzo que ocurrió el 26 de abril de 2002 , un siniestro que costó vidas, dejó heridos y expuso de la peor manera las falencias en la prevención de riesgos y el mantenimiento de infraestructuras críticas.
Tampoco se borra del recuerdo la trágica muerte del joven Ramiro Burgueño, quien perdió la vida tras caer al interior de un silo en la planta de Vicentin. Casos distintos en su dinámica, pero idénticos en su trasfondo: vidas jóvenes e historias familiares truncadas en el ámbito laboral mientras realizaban tareas de alto riesgo.
El episodio de ayer en Albardón Bio reabre una herida que nunca termina de cicatrizar y exige un debate serio e inmediato. Las responsabilidades empresariales, las exigencias de mantenimiento y el rol de los organismos de control de la provincia no pueden quedar relegados detrás de los ritmos productivos. La productividad de un puerto o de una planta no puede medirse únicamente en toneladas o en facturación, sino en la garantía irrenunciable de que cada operario vuelva a su casa sano y salvo al terminar el turno.
La vida de un trabajador no es un costo operativo ni una variable de ajuste en un balance contable. Hasta que la seguridad laboral no sea una prioridad absoluta para las patronales y el Estado, la misma trágica pregunta seguirá flotando sobre la chimenea de cada fábrica del cordón industrial.



Detienen a un joven de 21 años tras un ataque a balazos contra una vivienda en San Lorenzo


