
El Hospital Granaderos a Caballo de San Lorenzo salió públicamente a responder los cuestionamientos surgidos en torno a la atención que recibió el periodista Alejandro Perea durante las horas previas a su derivación a Rosario, donde posteriormente fue operado de urgencia por una grave complicación intestinal y permanece internado en terapia intensiva.
El director médico del efector, doctor Andrés Lanaro, brindó una conferencia de prensa en la que reconstruyó el procedimiento realizado desde el ingreso de Perea y rechazó que haya existido una demora en su atención.
Según precisó, el periodista, de 62 años, ingresó acompañado por un familiar a las 8.40 del martes 18 de agosto, presentando un cuadro de “excitación psicomotriz muy importante”, desorientación y dificultades para verbalizar que impedían realizar un interrogatorio directo. Ante esa situación, fue ingresado inmediatamente al shock room, donde permaneció durante aproximadamente seis horas bajo monitoreo médico.
La explicación oficial contrasta con los cuestionamientos difundidos inicialmente desde el entorno laboral del periodista, donde se había señalado una prolongada demora en la realización de estudios y se había puesto en duda el abordaje realizado durante su permanencia en el hospital sanlorencino.
Por qué no pudieron realizarle la tomografía
Uno de los principales puntos abordados por Lanaro estuvo relacionado con los estudios efectuados durante aquellas horas. El médico explicó que se realizaron análisis clínicos y un electrocardiograma y que también estaba indicada una tomografía axial computada, pero el estudio no pudo concretarse debido al estado de excitación y los movimientos involuntarios que presentaba Perea.
“Una tomografía requiere al menos algunos segundos o minutos con el paciente completamente inmóvil, por eso no se pudo realizar”, explicó.
El comunicado oficial difundido posteriormente por el Hospital ratificó esta versión: señaló que se indicaron hidratación y medicación sedativa endovenosa, electrocardiograma, análisis de laboratorio y tomografía, aunque esta última no pudo realizarse debido a las condiciones en las que se encontraba el paciente.
Lanaro remarcó además que el tomógrafo se encontraba funcionando y que estaban disponibles los profesionales necesarios, el personal de enfermería, diagnóstico por imágenes y laboratorio. De este modo respondió también a versiones que habían puesto en duda la disponibilidad del equipamiento.

“No hubo demora en la atención”
Consultado específicamente sobre las críticas por una supuesta demora, el director médico fue categórico: “No hubo demora en la atención”, afirmó.
Según explicó, Perea ingresó directamente al shock room debido a la gravedad de la presentación y durante toda su permanencia estuvo monitoreado por personal médico y de enfermería, con modificaciones periódicas de las indicaciones en función de su evolución.
El profesional reconoció que posteriormente se conoció que se trataba de un diagnóstico gastrointestinal, pero sostuvo que la forma en que se manifestó inicialmente el cuadro era “muy atípica” y que las dificultades para comunicarse con el paciente complicaban la posibilidad de determinar su origen.
Ante la persistencia del cuadro y la imposibilidad de completar los estudios, el equipo médico resolvió derivarlo a un establecimiento de mayor complejidad.
Lanaro sostuvo que el traslado tampoco podía concretarse inmediatamente, ya que previamente era necesario alcanzar condiciones que permitieran realizarlo de manera segura. Explicó que el estado de excitación y la medicación sedativa implicaban riesgos durante el trayecto, entre ellos una eventual broncoaspiración o depresión respiratoria.
Una vez estabilizado, se gestionó la derivación a Rosario a través del sistema de emergencias SIES. El establecimiento de destino fue determinado mediante la obra social de Perea, según explicó el director.
Lanaro aseguró que la familia no realizó los cuestionamientos
Otro dato relevante surgió cuando el director fue consultado por el contacto mantenido con los familiares de Perea.
Lanaro aseguró que la familia agradeció la comunicación y manifestó que los cuestionamientos sobre la atención no habían surgido de ella, sino del entorno del periodista y de algunos colegas.
El director señaló además que el Hospital puso a disposición de los familiares toda la documentación correspondiente y recordó que la historia clínica pertenece al paciente, aunque sea la institución la encargada de preservarla.
Frente a la consulta acerca de si se había iniciado un sumario interno, Lanaro indicó que se realizó un acto administrativo destinado a relevar toda la información, preservar la historia clínica y reconstruir las circunstancias que rodearon la atención.
Por su parte, el comunicado institucional reiteró que el Hospital permanece a disposición de la familia para brindar información y acompañamiento, mientras aguarda favorablemente la evolución del periodista.
La explicación ofrecida por Lanaro constituye así la primera respuesta pública del Hospital Granaderos a Caballo frente a las críticas surgidas después de conocerse el grave cuadro de Perea. Mientras tanto, el periodista continúa internado en cuidados intensivos en Rosario, donde su familia informó en las últimas horas pequeñas señales de mejoría dentro de un estado general que continúa siendo delicado.








